1ª Pedro 2:21
La Iglesia tiene un compromiso, mayor que todos, su compromiso es con Jesucristo.
Debemos vivir como vivió Jesucristo, 1ª Juan 2:6, para eso nos dio su propio ejemplo, Juan 13:15.
Sin lugar a dudas la verdadera Iglesia de Jesucristo debe de andar como él anduvo. Porque si es Iglesia no tiene otro fundamento, no tiene otra cabeza, y no tiene otro Señor; y no puede ser edificada por otro sino por el Único Dios, Señor y Salvador Jesucristo.
Debemos de imitarle.
Su mensaje debe de ser nuestro mensaje. Su comportamiento debe de ser nuestro comportamiento. Y sus obras deben de ser nuestras obras. Y a esto debe de aspirar todo creyente, sea niño, joven, adulto, anciano; con recursos, o sin ellos.
La Iglesia no tiene otro mensaje que las enseñanzas de Jesús.
Es la palabra que siempre abre una nueva esperanza a aquella persona que está caída, que se siente perdida. Es la palabra que perdona, que sana, que libra, que salva.
La Iglesia no tiene otro comportamiento que el ejemplo que nos dio Jesús.
La Iglesia está para vivir lejos de toda hipocresía, para vivir en rectitud; la Iglesia no se amolda a cualquier patrón de comportamiento; y así puede ser una luz a todo aquel que esté en oscuridad.
La Iglesia no tiene otra obra para hacer sino continuar las que comenzó Jesús.
Siempre una mano extendida al necesitado. Siempre una oración pidiendo al Padre Celestial un milagro en medio de la necesidad. La Iglesia no debe de hacer diferencia alguna entre personas. Siempre preparada para dar razón de su fe.
La verdadera Iglesia de Jesucristo puede vivir así porque, al igual que Jesús hizo, vive conectada a la única fuente de vida que es el Padre Celestial. Vive conectada porque hace de la oración un prioridad, hace de la Palabra de Dios una prioridad, hace del amor fraternal una prioridad.
La verdadera Iglesia de Jesucristo es aquella que vive comprometida con Jesucristo.