Ezequiel 3:7
Tenemos propósito de Dios. Ese propósito se genera en la presencia de Dios, y su cumplimiento vendrá por el Espíritu Santo.
El Espíritu quiere dar un nuevo impulso. Quiere que seamos una comunidad sana para salir y llevar sanidad a otros. Dios está preparando a su pueblo para ser sus manos, su medicina, para los que le necesitan.
Nosotros tenemos que creer que nada es imposible para él.
Dios quiere dar vida a lo que está muerto en nosotros. Podemos decir que es imposible, pero Dios nos dice que da vida a lo que está muerto. Si creemos lo que Dios nos dice entonces será activada la obra del Espíritu.
¡Nuestra fe activará la obra del Señor! Dios no nos quiere como huesos secos.
Dios nos pone ante una oportunidad. Cuando nos encontramos ante situaciones muy difíciles Dios nos hace el planteamiento de si es posible superarlas. Pero realmente nuestras buenas intenciones, ideas y hechos no sirven ante los imposibles de la vida. Pero Dios si sabe lo que hay que hacer porque para Dios no hay nada imposible. Necesitamos la obra del Espíritu que nos transformará en un ejército que va a cumplir una misión.