Marcos 9:21-24
El hombre de esta historia pidió fe a Jesús. Entendió por las palabras de Jesús que el milagro que su hijo necesitaba sería posible por medio de la fe. A Jesús no le ofendió esta petición y libró y sanó a su hijo.
Jesús le dijo que la fe en él hace que nada sea imposible. ¿Qué fe es esa, para la que nada es imposible?
Los discípulos en una ocasión le pidieron a Jesús que aumentara su fe. Jesús les enseñó que la fe para la que nada es imposible es aquella que pide con propósito, Lucas 17:5,6. No es una fe para alcanzar vanidades sino una fe que sabe el objetivo divino que tiene.
También les enseñó que la fe para la que nada es imposible es una fe que pide sin dudar, Marcos 11:22-24.
Y que esa fe que tiene un objetivo divino y no tiene dudas de recibir lo necesario, es poderosa para quitar de en medio todo obstáculo que impide alcanzar el propósito, Mateo 21:19-22.