No solo de pan

Bienvenido a mi blog. De forma sencilla puedo decirte que para mí Jesucristo es la vida. Siempre le estaré agradecido por el día en que llegó a mi vida y me ayudó a creerle. Cada día encuentro en la oración y en sus enseñanzas aliento y dirección. Sé que un día estaré con él para siempre en el cielo. Espero que encuentres en las palabras que escribo inspiración para creerle y seguirle.

Mateo 1:21

Salvador, Mesías, Cristo, estos son algunos nombres con los que nos referimos a Jesús, el Hijo de Dios.
El nacimiento, la vida y la muerte de Jesús siguen siendo de importancia para todas las personas (la mayor parte de la humanidad celebra la navidad y divide el tiempo en Antes de Cristo y Después de Cristo). ¿No será que el nombre que sus padres le pusieron, porque Dios así lo dejó dicho, tiene significado para todos los hombres?

Todo nacimiento tiene importancia, y donde más importancia tiene es en el ámbito de la familia que recibe al nuevo miembro. También es de importancia para los padres y para la familia elegir el nombre que se va a poner al niño, porque esto tiene un significado para ellos.

Pero el nacimiento de Jesús y el significado de su nombre sí tienen importancia para toda la humanidad, Jesús significa Salvador. ¿Y de qué tiene que salvar Jesús a todos las personas? Dice la Biblia que de nuestro camino descarriado que nos conduce a la muerte (Isaías 53:6; Proverbios 14:12), y de nuestro pecado (Romanos 3:23).
Nos tiene que salvar de una vida sin Dios que termina en separación eterna de Dios, en el infierno. Porque hemos pecado y entonces hemos separado nuestro camino del de Dios.

Jesús vino para enseñarnos el verdadero camino de relación con Dios como nuestro Padre, y hacernos vivir con propósito, dándonos por final de nuestros días aquí en este mundo, una puerta abierta a la vida en el cielo, y así librarnos de ir al infierno. Jesús ofrece ayuda, respuestas, soluciones, al hombre por completo: cuerpo, alma y espíritu. Romanos 6:23; Juan 3:16,17.

Ciertamente Jesucristo es el Salvador de todas las personas, pero quiere ser tu Salvador personal. Es por esto que él llama a la puerta de tu corazón para que le abras y él pueda entrar, perdonar tu pecado y salvarte. Apocalipsis 3:20.

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