No solo de pan

Bienvenido a mi blog. De forma sencilla puedo decirte que para mí Jesucristo es la vida. Siempre le estaré agradecido por el día en que llegó a mi vida y me ayudó a creerle. Cada día encuentro en la oración y en sus enseñanzas aliento y dirección. Sé que un día estaré con él para siempre en el cielo. Espero que encuentres en las palabras que escribo inspiración para creerle y seguirle.

Mateo 13:8-12;18-23

Pareciera que estas palabras están al revés, porque nos gustaría que al que no tiene se le dé para que tenga. Pero Jesús se está refiriendo que no se le dará al que pudiendo tener no quiere tener lo que da el Señor, al que pudiendo entender no quiere entender, al que pudiendo creer no quiere creer. A estos aun lo que ya tienen de parte del Señor se les va a quitar porque no dan la debida importancia a lo que han recibido. Pero a los que creen y quieren seguir creyendo, a los que sirven y quieren seguir sirviendo, se les dará más para que continúen creciendo en fe y en servicio al Señor.
Realmente lo que Jesús está diciendo es que quiere seguir abriendo las ventanas de los cielos y seguir derramando de sus riquezas celestiales.

Cada palabra que sale de la boca de Dios es para nuestro crecimiento (Mateo 4:4). Cuando el Señor nos da una palabra es para cumplir en nosotros un determinado propósito, su designio, (Isaías 55:10,11). Cuando el Señor nos da una palabra es para que hagamos que lleve fruto.
Cada palabra que sale de la boca de Dios es para cumplir su plan contigo. Y su plan es perfecto. Él siembra para que llevemos el máximo fruto posible, porque sería de locos pensar que un sembrador hace toda una inversión para luego no recoger ningún fruto y por tanto ir a la ruina.
¡No nos puede dar igual las palabras que el Señor está sembrando en nosotros!
Lo que Dios nos da es lo de más alto valor.

La Palabra del Señor que es sembrada en nosotros lleva fruto cuando:
Ponemos atención a la palabra, la tomamos como la Verdad y le damos prioridad, para que se nos dé el saber los misterios del Reino de los Cielos, sus designios. Cada palabra viene para desvelar, para quitar una venda y que veamos.
Cada palabra viene para enseñarnos de parte de Dios. Cuando vemos es cuando podemos caminar en su voluntad.
Entendemos juiciosamente, aprendemos el significado correcto, hay una aceptación con nuestra mente; así el maligno no quitará el mensaje de nuestro corazón, así el enemigo no nos robará esa palabra. El enemigo cree, sabe que si la palabra es sembrada dará fruto. Por eso quiere robártela para que no sepas de Dios, de la esperanza que tienes, de los propósitos y obra de Dios contigo, de las riquezas que están a tu disposición, del poder de Dios en tu favor, (Efesios 1:17-19). La Palabra nos hace libres y el diablo quiere que sigamos siendo esclavos.
Echamos raíces, profundizamos en lo aprendido y aprendemos más; recordamos lo que Dios nos habló; así permaneceremos firmes y no fracasaremos en la fe cuando vengan las pruebas o la persecución.
Cuidamos que nada la ahogue, como la preocupación excesiva por las cosas de este mundo o el amor a las riquezas. Estas cosas frenan el plan de Dios y pueden parar la obra de Dios.

La hacemos nuestra, tengo confianza en ella, la ponemos en práctica, actuamos en consecuencia a la palabra recibida. Permitimos que la Palabra nos transforme.

¡Entonces el Señor nos dará más!

Pidamos al Señor que trabaje en nuestro corazón para hacerlo bueno, buena tierra, donde la palabra sea recibida y pueda dar fruto, y no un corazón engrosado, embotado, insensible, endurecido, cerrado (15).
Pidamos perdón al Señor por las veces que hemos desobedecido su Palabra.
Porque el Señor nos da poder pero también instrucciones para construirnos y usarnos, Mateo 10:1,5. Si seguimos sus instrucciones podremos ser usados con poder.
Si obedecemos podremos ser llevados a niveles superiores.

Mateo 13: 25 “vino su enemigo y sembró cizaña”. El Señor siembra en nosotros su buena palabra pero el enemigo también viene para sembrar su mala palabra. Es totalmente necesario permitir que la Palabra del Señor lleve fruto, nos haga madurar para así identificar las siembras del enemigo. Conozcamos, maduremos en la Palabra de Dios para discernir las mentiras del enemigo y decirle con rotundidad NO. Dios sembrará en ti para darte trigo y el enemigo sembrará en ti para darte cizaña. Efesios 4:13-15. El enemigo querrá confundirnos y arrastrarnos de la fe verdadera. Esto puede ocurrir si no maduramos en Cristo.
Podemos distinguir la siembra del enemigo porque no será la Verdad de Cristo que en Amor de Cristo venga a edificar el cuerpo de Cristo.
Podemos distinguir la siembra del enemigo porque la buena palabra dará buen fruto y la mala palabra dará mal fruto. La palabra del Señor siempre te llevará a parecerte a Jesús.
También podemos distinguir la mala palabra por el fruto que está dando quien viene a sembrar esa palabra, Mateo 12:33. El diablo usa a personas para hacer su voluntad y sembrar mala semilla, Mateo 13:38,39.
Podemos reconocer a estas personas porque trabajan para sí mismas, tienen apariencia de piedad pero no son verdaderamente espirituales. Y Podemos reconocer a los que vienen a sembrar de parte del Señor porque dan el fruto del Espíritu.

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