DIOS ES FUEGO

Lucas 3:16

El Señor es fuego que aviva nuestras vidas. Él quiere enviar ese fuego vivificador sobre nosotros. Lo hace por medio de su Espíritu Santo, Hechos 2:3,4. Todo lo que podamos hacer en nuestra vida cristiana será por el Espíritu Santo, Zacarías 4:6.

Es fuego que se nos revela para que sepamos quienes somos y qué es lo que Él quiere que hagamos, Éxodo 3:1-10.
Es fuego que va delante de nosotros y que quita de en medio lo que se nos opone, para que nada impida que se haga su voluntad, Deuteronomio 9:3.
Es fuego que será avivado en nuestro interior y arderá con fuerza para que seamos renovados y perseveremos en la misión que nos ha sido dada, Jeremías 20:9.
Es fuego consumidor, que nos ayuda a rendir al Espíritu de Dios cualquier idolatría en nosotros, y así vivir en su voluntad y que nuestra vida le sirva y le honre en todo lo que hacemos, Hebreos 12:28,29; Deuteronomio 4:23,24.
Es fuego que nos empodera y capacita para servirle y hacer la obra a la que nos llama, Hechos 1:8; 2:3.
Es fuego que nos hace volver cuando hemos confundido nuestro camino, Lucas 24:32,33.

Es necesario que busquemos que ese fuego sea avivado en nosotros, 2ª Timoteo 1:6,7. Es por ese fuego avivado que podremos perseverar en la carrera ocupándonos adecuadamente de nuestra salvación, Filipenses 2:12,13, y pelear la buena batalla, superando todo temor, complejo e inseguridad.
Los discípulos buscaron en oración hasta que llegó la promesa del Padre y todos fueron llenos del Espíritu Santo. Entonces pudieron vivir y servir conforme al propósito y voluntad de Dios. Pudieron perseverar en la vida que le agrada a Dios. Ya no les faltó ni la valentía, ni la sabiduría y el poder de Dios les acompañó en la obra que hacían.
Dediquemos también nosotros tiempo a la oración y a la Palabra hasta que sea avivado el fuego.

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