Mateo 5:13
El hijo de Dios no debe perder su identidad. No debe de dejar de ser quien es porque si no lo perderá todo. Nuestra identidad es la base para todo lo que Dios construye en nosotros y para ser usado por Dios. Sin identidad en Dios no hay edificación de Dios ni función en Dios.
Una forma en que la sal pierde su sabor y su capacidad para salar (también su capacidad para purificar y conservar) es cuando se mezcla.
El hijo de Dios no debe vivir de forma tibia, una vida mezclada con costumbres del mundo y mucho menos con pecado. De esta manera no tendría nada para dar a los que no conocen a Jesucristo.
¿Cómo se hará salada de nuevo? ¿Cómo volver a tener sabor? ¿Cómo volver a ser útil? Dice Lucas 14:35 que el que oye tiene que poner atención, entender y creer.
