No solo de pan

Bienvenido a mi blog. De forma sencilla puedo decirte que para mí Jesucristo es la vida. Siempre le estaré agradecido por el día en que llegó a mi vida y me ayudó a creerle. Cada día encuentro en la oración y en sus enseñanzas aliento y dirección. Sé que un día estaré con él para siempre en el cielo. Espero que encuentres en las palabras que escribo inspiración para creerle y seguirle.

2ª Corintios 13:14

Hay momentos de mucha necesidad donde oramos y esperamos recibir una respuesta poderosa de parte de Dios y esa respuesta no llega en la forma y tiempo que nosotros entendemos que tiene que llegar.
Entonces quizás surgen preguntas. Preguntas que no son nuevas, llevan mucho tiempo en la humanidad y también entre los mismos creyentes. Una de esas preguntas, y quizás pudiera ser la más inquietante es ¿por qué Dios no me responde? o también ¿le importa a Dios mi sufrimiento?

No es fácil encontrar la respuesta perfecta a estas preguntas. Y aun las respuestas que podamos encontrar quizás no sean del todo satisfactorias, especialmente cuando estamos sufriendo mucho. Pero podemos tomar decisiones que seguro nos ayudarán a mantener la fe y a mantener la esperanza de recibir respuestas de Dios.

Es la decisión de seguir creyendo que Dios es amor, me ama y por medio de mi fe, aun con dudas, no deja de ser mi Padre Celestial. Soy su hijo y a él puedo seguir clamando como mi Abba, mi Papá (Gálatas 4:6). Puedo decidir seguir creyendo la palabra de Dios que por medio del profeta Isaías dijo que el oído de Dios no se había cerrado para oír ni su mano para salvar (Isaías 59:1). Y que por medio de nuestro Salvador y Señor Jesucristo nos dice que podemos estar en secreto con el Padre que sabe las necesidades que tenemos (Mateo 6:6-8).

Es la decisión de seguir creyendo que por medio de Jesucristo he recibido la gracia salvadora de Dios y pase lo que pase he sido librado de la condenación y de vivir eternamente separado de Dios y tengo un lugar en el cielo en su presencia. Jesús ha vencido al mundo con su pecado, su maldad y sus sufrimientos y en comunión con él puedo tener paz (Juan 16:33). Puedo confiar que Jesús, a pesar de mi tormenta, está al control, y siempre él sabe lo que hay que hacer.

Es la decisión de mantener mi comunión con el Espíritu Santo para poder experimentar su presencia, consuelo y ayuda. Él me enseñará y ayudará a orar para no perder la paz en medio de mi circunstancia adversa (Filipenses 4:6,7) y mi corazón de fe sea guardado de toda herida y mentiras. Y también me guiará en obediencia a su Palabra para que, no solo tenga la paz en un determinado problema, sino el Dios que me da paz en toda mi vida esté tomando el control (Filipenses 4:8,9).

Creo profundamente que cuando no llegan las respuestas es el tiempo de confiar en el Amor del Padre, la Gracia del Hijo y la Comunión del Espíritu Santo.

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