Marcos 7:24-30
Sin duda que el mejor regalo que podemos recibir es Jesús el Cristo. Él es la Vida, él es el pan que da verdadera Vida.
El pan de los hijos nos lo da el Padre Celestial para que nos saciemos los hijos.
Es el pan del que tenemos derecho a comer los hijos de Dios.
Tenemos derecho a recibir el pan porque al creer y recibir a Jesucristo como Salvador y Señor se nos da el derecho de ser hechos hijos de Dios y nada ni nadie nos puede quitar ese derecho, Juan 1:12.
Al creer y recibir a Jesucristo como Salvador y Señor somos redimidos por precio, es decir rescatados por el precio de la sangre y vida de Jesús y somos trasladados del reino de las tinieblas al Reino de Dios, Colosenses 1:13,14; y el adversario no puede tocarnos, 1ª Juan 5:18.
El pan de los hijos es el poder de Dios en beneficio nuestro. Es la buena obra de Dios en beneficio nuestro.
Ese pan de los hijos es el mismo Jesucristo que nos es dado desde el cielo para darnos vida, Juan 6:32,33.
Y con Jesucristo que nos es dado también nos es dada toda su poderosa obra, Hechos 10:38.
Ese pan es en primer lugar la salvación y la nueva vida para hacernos hijos de Dios como hemos dicho antes.
Ese pan es la Palabra de Dios para la edificación de nuestra vida espiritual.
Ese pan es la provisión necesaria para nuestra vida natural.
Ese pan es el poder de Dios que sana nuestro cuerpo y alma.
Ese pan es el poder de Dios que nos hace libres de toda atadura espiritual y que nos protege de toda obra del mal.
Ese pan es el perdón para nuestro pecado y la protección contra la tentación.
El pan de los hijos es el que nuestro Señor Jesucristo nos enseña a pedir con confianza al Padre Celestial, Mateo 6:11.
