Lucas 4:18,19
La obra salvadora de Jesús incluye el perdón de pecados, la sanidad del alma herida y la liberación de opresiones espirituales.
Ciertamente Jesús nos salva y quiere que le sigamos para no andar más en tinieblas, que es el mundo de donde nos rescató: Juan 8:12, Colosenses 1:13.
Tinieblas tiene que ver con pecado y con la obra del diablo: 2ª Timoteo 2:26, 1ª Juan 5:18,19; 3:8.
El Hijo de Dios, el Salvador, Jesucristo, ha venido para hacernos verdaderamente libres: Juan 8:36, 1ª Juan 3:5,8.
Por la fe en Jesucristo, la obra del diablo y del pecado en nuestras vidas vienen a formar parte de nuestro pasado, de nuestra vieja vida: 2ª Corintios 5:17.
EL PECADO
Juan 8:10,11, 5:14.
Jesús dijo a la mujer que no pecara más y al paralítico sanado que no pecara más para que no le viniese algo peor.
Porque como hijos de Dios no tenemos nada que ver con el mundo de las tinieblas: 2ª Corintios 6:14, Efesios 5:8.
Porque el pecado esclaviza y genera daño, muerte: Romanos 6:16, Santiago 1:13-15. El pecado es una puerta abierta que hay que cerrar para poder vivir verdaderamente libres y experimentar la vida abundante.
Veamos que dice Jesús acerca del pecado: Marcos 7:21-23, Mateo 15:19. Pablo también habló de pecado: Gálatas 5:19-21, Romanos 1:21-31.
LAS TINIEBLAS
La Biblia nos enseña a no dar lugar al diablo y a resistirle, Efesios 4:27; Santiago 4:7. Y a que no participemos de las obras de las tinieblas, Efesios 5:11; Deuteronomio 18:9-12.
La participación activa o pasiva en todo tipo de prácticas que tienen que ver con el mundo de las tinieblas, como el ocultismo, el espiritismo, la magia, la adivinación (cartas, bola, lectura mano, interpretar sueños), el curanderismo, invocación de muertos, brujería, tabla guija, vudú, maldiciones, fetiches, pócimas, astrología, ofrendas y pactos religiosos, idolatría, pertenencia a sectas, son puertas abiertas que hay que cerrar para poder vivir verdaderamente libres y experimentar la vida abundante.
LA HERENCIA
Éxodo 20:5,6; 34:7. Podemos heredar de nuestros padres y ascendientes ataduras espirituales.
La herencia espiritual es una puerta abierta que hay que cerrar para poder vivir verdaderamente libres y experimentar la vida abundante.
Comportamientos y costumbres heredadas. Maldiciones familiares. Pactos y promesas. Herencias religiosas, de superstición, o del ocultismo.
ARREPENTIMIENTO
Es necesario el verdadero arrepentimiento (el arrepentimiento según Dios) para ser sanados y liberados por completo.
Arrepentimiento no es solamente culpabilidad, señales externas de dolor (lágrimas, rostro triste) y pesar por las consecuencias del pecado.
El verdadero arrepentimiento es confesar nuestra maldad y debilidad; utilizar el perdón (pedir perdón y perdonar y aún restituir), renunciar a la práctica del pecado aceptando el Señorío de Jesucristo, y cambiar de comportamiento.
