Mateo 22:21
Realmente lo que Dios nos pide es que le adoremos, Juan 4:23. Pero no con una adoración como la enseña el mundo, adoración que consta de una ofrenda, o de un sacrificio, es decir un gran esfuerzo, pero luego vivo el resto de los días conforme a mi voluntad. Es la adoración en espíritu y en verdad, Juan 4:24.
Es la vida de adoración que se inicia en Aquel que es el Principio, el Primero, el Alfa, y es la Verdad, Jesucristo. Se inicia en un encuentro con él, que nos lleva a nacer como hijos de Dios. Entonces es cuando le podemos adorar de verdad porque es entonces cuando hemos nacido de su voluntad; nacidos de nuevo para una nueva vida que va creciendo en santidad; y es entonces cuando nos podemos acercar a Dios con confianza.
Es la vida que en Jesucristo nos da el Espíritu para que la vivamos conforme al Espíritu, Gálatas 5:25. Y será llenos del Espíritu que podamos vivir como adoradores en medio de este mundo separado de Dios, llenos de dificultades y de hostilidad a Dios, Efesios 5:15-18.
Es la vida de adoración que cree a Dios y le obedece, Juan 6:28,29; 8:29. Es la vida de adoración que lleva a una vida de gratitud a Dios, 1ª Tesalonicenses 5:18. Es la vida de adoración que le sirve, Marcos 10:43- 45. Es la vida de adoración que le da a conocer, Mateo 28:18-20; 1ª Pedro 2:9. Es la vida adoración que vive en santidad, 1ª Pedro 1:14-16. Es la vida de adoración que ama al hermano en la fe, 1ª Juan 2:8-11.
Y todo esto no es gravoso, no es un yugo difícil, no pesa, Mateo 11:28-30. Porque lo hacemos puestos los ojos en Jesús, unidos a Jesús; aprendiendo de él y recibiendo las fuerzas que vienen de él. Porque separados de él no lo podemos hacer, separados de él no podemos vivir la vida abundante que él nos da.
