VIDA DE SANTIDAD

Hebreos 12:14

La historia del pueblo de Dios se caracteriza por ser una historia de relación, el hombre relacionándose con su Creador y con su Señor.
La relación con el Dios Todopoderoso que ofrece el cuidado a su pueblo y que hace maravillas en beneficio de su pueblo, pero también la relación con el Dios Santo, que tiene misericordia y perdona pecados pero que es justo y verdadero.

Josué 1:5; 5:13-15. El Señor da la promesa a Josué de su compañía y protección para su nueva andadura; es más, se le presenta para anunciarle que va al frente de su pueblo para que se haga la voluntad de Dios y nadie pueda hacer frente a la extensión del Reino de Dios.
Al igual ocurrió con Moisés y con el pueblo que fue liberado de Egipto. El plan de Dios fue llevarlos a la tierra que les había prometido y para eso se puso al frente de su pueblo, los guio de día con columna de humo y de noche con columna de fuego.

Así ocurrió en otras ocasiones de la historia del pueblo de Dios, donde el Señor se puso al frente para conducir al pueblo en su voluntad y sin que nadie pudiera hacerles frente y detenerlos (las victorias en el tiempo del Rey David, de los Jueces, la liberación de la esclavitud en Babilonia).
El Señor iría delante de su pueblo como dijo por medio del profeta Isaías Isaías 45:2,3.

Hoy, los creyentes, tenemos también la promesa de su presencia en nosotros y con nosotros para vivir y realizar la misión que nos ha encomendado, Mateo 28:20.
Estas palabras de Jesús dan cumplimiento a su tiempo en la tierra donde estuvo con los suyos. Pero también son la garantía y seguridad de que no nos abandona, estará siempre con nosotros por medio de su Espíritu Santo.
¡Ciertamente Jesús es Dios con nosotros, Mateo 1:23.
Nadie podrá hacer frente a la extensión del pueblo de Dios, a la extensión del Reino de Dios, Mateo 16:18.

EL PECADO FRENA NUESTRA VICTORIA EN LA VIDA.
Josué 7:11-13.
El Señor dio una instrucción a su pueblo antes de seguir adelante: Josué 3:5, era el momento de santificarse. EL va delante; guía, provee y protege; PERO EL ES SANTO.
Dios llevó a su pueblo a hacer un pacto para que quitasen de su vida todo lo que tenía que ver con el pecado.
En el lugar llamado Gilgal y como señal de cortar toda relación con la vida carnal, mundana, que no agrada a Dios, hicieron pacto de santidad con Dios haciendo la circuncisión, Josué 5:2-4. Romper el pacto de santidad llevó al pueblo a la derrota.
Si tenemos a Dios por Padre y a él dirigimos nuestras oraciones y de él esperamos maravillas, entonces debemos llevar una vida de santidad, alejados del pecado, 1 Pedro 1:14-21.

HAGAMOS PACTO CON DIOS Y CORTEMOS CON EL PECADO.
El pecado frena nuestra vida de victoria y Jesús va delante de nosotros para conducirnos en victoria, Romanos 8:37; 2ª Corintios 2:14.

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