Juan 14:16,17
No importa el momento que estemos viviendo, la verdad es que Dios siempre está con nosotros. Tomemos conciencia de la presencia de Dios y su obra en nosotros.
El nombre del Espíritu de Dios dice qué hace en nosotros, nos defiende de todo lo que viene a apartarnos de la fe y nos consuela de todos los sufrimientos que atravesamos en esta vida (2ª Corintios 1:3,4).
La promesa de Jesús es no dejarnos huérfanos (18). Es la promesa de no abandonarnos (Mateo 28:20).
Él cumplió su promesa con los discípulos, no los dejó solos. Después de morir y resucitar se les presentó y luego puso a su Espíritu Santo dentro de ellos. También cumple su promesa con nosotros porque su Espíritu, el Espíritu de Cristo, el Espíritu Santo vive en el interior de los que le creen.
Entonces Jesucristo, nuestro Salvador, nuestro Buen Pastor, no nos deja ni nos desampara. Él se manifestará a nosotros de alguna forma. Se hará real en nuestra necesidad. Bien hará un milagro o bien nos fortalecerá en nuestro interior, fortaleciendo nuestra fe, consolándonos, o capacitándonos para superar la dificultad.