Hebreos 5:11-14
Hay creyentes que aunque llevan años convertidos son inmaduros espiritualmente, no están creciendo, madurando en su fe. A pesar de recibir constantemente palabra de Dios, son lentos para entender y por tanto son inexpertos. Debieran ser maestros en la palabra de Dios y sin embargo necesitan siempre que se les vuelva a enseñar lo básico de la palabra de Dios. Son como niños y no como adultos, no pueden recibir alimento sólido porque no lo digerirían, sino que toman leche. No usan la palabra de Dios para discernir entre el bien y el mal, no practican la palabra de Dios, no la obedecen. Esto les lleva a este estado de inmadurez, los deja en el estado de niños espirituales y no de adultos espirituales.
En Hebreos 5:8 se nos dice que el Hijo, Jesucristo, alcanzó perfección por la obediencia. Nosotros también debemos de vivir obedeciendo a Dios para crecer espiritualmente, para ir a la perfección de la estatura de Jesucristo. Aún los sufrimientos de la vida debemos de aprovecharlos para aprender a obedecer a Dios.
La obediencia hará que nuestras oraciones, en nuestras necesidades y sufrimientos, no sean en balde sino que sean escuchadas, Hebreos 5:7.