No solo de pan

Bienvenido a mi blog. De forma sencilla puedo decirte que para mí Jesucristo es la vida. Siempre le estaré agradecido por el día en que llegó a mi vida y me ayudó a creerle. Cada día encuentro en la oración y en sus enseñanzas aliento y dirección. Sé que un día estaré con él para siempre en el cielo. Espero que encuentres en las palabras que escribo inspiración para creerle y seguirle.

Marcos 14: 3-9

Adorar a Dios es dar. Es dar a Dios lo que uno puede.
Esta es la adoración más auténtica, porque es la que se hace de corazón, no poniendo la mirada en lo que va a costar.

Para algunos esta adoración, este tipo de hechos, puede ser innecesaria, un desperdicio, o algo extravagante. Pero para Jesús la adoración de corazón siempre será una buena obra.

La adoración auténtica, la que es extraordinaria, es la que pone en el centro a Jesús y no a uno mismo.
Pone en el trono a Jesús y nos quita a nosotros del trono.
Su objetivo es exaltar la persona de Jesús y no exaltarnos a nosotros mismos, nos pone a los pies de Jesús.

La adoración auténtica rompe la barrera del prejuicio, del qué dirán.

La adoración auténtica va más allá del propio hecho en si de adoración, porque Dios la tendrá en cuenta y la usará para otros objetivos: «ha ungido mi cuerpo para la sepultura» y «se contará…»

Este tipo de adoración es contagiosa. Es muy probable que esta mujer se contagió de María (hermana de Lázaro, ver Juan 12).

La adoración auténtica sabe que lo que uno ha hecho por Dios es insignificante en comparación con lo que Dios ha hecho por nosotros.
Este es el origen de esta adoración. La profunda gratitud de saber que no podíamos hacer nada por nosotros mismos pero Jesús lo ha hecho; saber que lo que Jesús hace no se lo podríamos pagar jamás.

¿Eres un auténtico adorador?
¿Estás haciendo por Jesús lo que puedes?

Posted in