Juan 14:27
Sí, Jesús, te necesito; necesito que seas mi paz, paz verdadera. La que viene de ti, y no es frágil sino poderosa. La que es capaz de actuar en mí y en mi derredor. La paz que toma el control.
La paz que es mi descanso. Sana mis heridas, rompe la frustración y renueva mis fuerzas.
La paz que es mi reposo. Para y quita la presión, me ayuda haciendo ligera mi carga, hace el milagro en la necesidad.
La paz que es mi esperanza. Me devuelve el gozo y el deseo. Me lleva a mirar con fe mi futuro porque está en tus manos.
Tú eres el Dios de paz, tú eres mi Dios.
Filipenses 4:9. Enséñame a confiar en ti y esperar en tu misericordia y gracia.
Enséñame a orar conforme a tu voluntad. Moldea mi vida, todo mi ser, mis pensamientos y mi voluntad, conforme a tu palabra.
Tú Jesucristo eres mi paz.