Romanos 12:2
El Señor, quien nos ama con amor perfecto y nos salvó, nos hace un llamamiento a no conformarnos con nuestra vida. Dios no quiere que nos conformemos solo con recibir su salvación, tiene además para nosotros su voluntad que es buena y perfecta. Pero solo será posible disfrutarla si cambiamos.
Cambio de mentalidad, cambio de forma de pensar para cambiar la manera de vivir.
Cambiar la forma de pensar adaptándola al pensamiento de Dios, a su palabra. Es necesario cambiar nuestra forma de entender la vida para cambiar nuestra forma de vivirla, siempre adaptándola a la vida a la imagen de Jesús, que se nos revela en su palabra.
La transformación es necesaria para entrar a la vida en plenitud y abundancia.
Marcos 2:22. Este mundo nos propone su vino para vivir, es decir nos propone su forma de vida. Es el vino viejo que viene ofreciendo a la humanidad desde la caída en pecado de Adán y Eva. Es un vino que se agota, es un vino que no sacia verdaderamente y es un vino que termina haciéndote esclavo. Pero ciertamente el Señor tiene un vino nuevo para nosotros. Es el vino que viene de Dios y sacia, da propósito, te hace libre.
La transformación es necesaria para protegernos de todo lo que supone un peligro para nuestra salvación y nueva vida. Efesios 4:22-24 y 5:15-18.
La transformación es necesaria para poder servir al Señor con la garantía de dar fruto.
Mateo 16:24. Negarse a sí mismo es necesario para servir al Señor y dar el fruto del servicio asignado. Negarse a sí mismo es negarse a vivir la vida conforme al mundo y vivirla conforma a Dios. No se puede ser discípulo, no se puede ser siervo, viviendo lleno de actividades del mundo, es decir llenos del viejo vino.