No solo de pan

Bienvenido a mi blog. De forma sencilla puedo decirte que para mí Jesucristo es la vida. Siempre le estaré agradecido por el día en que llegó a mi vida y me ayudó a creerle. Cada día encuentro en la oración y en sus enseñanzas aliento y dirección. Sé que un día estaré con él para siempre en el cielo. Espero que encuentres en las palabras que escribo inspiración para creerle y seguirle.

Mateo 5:48

El Señor Jesucristo vino para redimirnos, rescatarnos, de esta vida caída que tenemos y por la cual estamos condenados a la separación eterna de quien nos creó a su imagen y semejanza.
Él nos da nueva vida colocando sobre nosotros su justicia por lo que podemos ser aceptados como justos por Dios el Padre y ser adoptados por él como hijos suyos.
El precio que paga Jesucristo para redimirnos, justificarnos, regenerarnos y adoptarnos, es su propia vida. Su vida perfecta, de comunión con el Padre, obediencia a sus mandamientos, santidad y amor, hasta entregarla a la muerte.
Es el único pago válido para Dios, porque es el único pago que satisface su justicia por causa del pecado del ser humano.
Es el único pago válido para Dios, porque es el único pago que satisface su amor por todos los seres humanos.

Pero ahora, como redimidos, salvos, e hijos de Dios, Jesucristo nos llama a una mayor justicia, nos llama a una verdadera vida de rectitud, nos llama a crecer a la imagen que Dios nos dio y que perdimos por causa del pecado.

Porque esta es la vida que tenemos que vivir los hijos de Dios, porque otra vida nos sumergiría de nuevo en el pecado con el terrible peligro de romper nuestra filiación con el Padre y hacernos de nuevo esclavos del pecado.
Porque esta es la vida que tenemos que vivir los hijos de Dios, porque otra vida no serviría para diferenciarnos de los que no creen y con esa diferencia darles testimonio de la maravillosa obra de Dios en nosotros.
Porque esta es la vida que tenemos que vivir los hijos de Dios, porque otra vida no sería abundante y plena por cuanto estaría separada de Aquel que es la plenitud que es Jesucristo.

Y es posible crecer hacia esta plenitud, hacia esta perfección, hacia ser más como Jesús en medio de este mundo lleno de buenos y malos.
Lo podemos hacer porque él creció y vivió conforme a la voluntad del Padre. Él venció a este mundo para otorgarnos a nosotros su victoria.
Lo podemos hacer usando sus enseñanzas. No es lo que otros dijeron y digan, no es lo que yo piense o quiera, sino que es lo que Jesús enseña. Y sus enseñanzas son vida y poder y sirven para edificarnos de forma verdaderamente libre, solida, segura y capacitada.
Lo podemos hacer porque tenemos un Ayudador que es el Espíritu Santo.

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