LUCHANDO CONTRA EL PECADO

Hebreos 12:3,4

Cuando ponemos nuestros ojos en Jesucristo recibimos nuevas fuerzas para seguir luchando contra el pecado sin desmayar. No hay otra posición para la victoria sobre el pecado sino estar aferrados por la fe a Jesucristo y vivir llenos de su palabra. Porque como hijos de Dios que somos, hijos de Aquel que siempre es Santo, estamos llamados a vivir en santidad, 1ª Pedro 1:14-16.

El pecado nos rodea y somos tentados para hacernos caer de la posición de libertad con la que el Salvador y Señor Jesucristo nos ha hecho libres, Juan 8:34-36. El pecado tiene como objetivo hacernos otra vez esclavos y generar en nosotros muerte, Santiago 1:15; de esa manera quiere impedir la vida abundante del Señor para nosotros.

Jesús vivió todo como un ser humano y no pecó, resistió toda tentación, Hebreos 4:15. Ahora es nuestro ejemplo y nuestra fuente de fuerza para resistir la tentación, Hebreos 2:18.

Pero es necesario que no corramos a nuestra propias fuerzas para resistir, sino que corramos a la fuente de la victoria que es la presencia del Señor, porque de su trono de poder y victoria viene nuestro socorro, Hebreos 4:16.

Y si pecamos podemos acudir a Jesucristo, nuestro abogado para con el Padre, para que en el Nombre de Jesucristo seamos perdonados, 1ª Juan 2:1. Pero no vayamos a su presencia diciendo que no hemos pecado, sino vayamos en humildad reconociendo que hemos pecado y confesemos para que así seamos perdonados y limpiados, 1ª Juan 1:8-10. Y no rechacemos la corrección que el Padre pueda darnos por causa de nuestra debilidad que nos lleva pecar, porque la disciplina de nuestro Padre Celestial es para enderezar nuestra caminar, para enseñarnos y hacernos fuertes en santidad, Hebreos 12:10,11.

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