1ª Juan 3:5,8
¡Qué dos cosas tan maravillosas hizo Jesús: quitar nuestros pecados y destruir las obras del diablo!
Ninguna de estas dos cosas podíamos hacerlas nosotros las personas. Nadie puede quitar su propio pecado y nadie puede destruir las obras del diablo. ¡Jesús sí lo hizo! Lo hizo derramando toda su sangre y muriendo clavado en la cruz. Lo hizo por todas las personas. Lo hizo por ti.
Lo hizo para darnos paz con Dios, hacernos justos delante de Dios, una correcta relación con Dios, hacernos hijos de Dios; Lo hizo para darnos vida de completa libertad; para ponernos bajo el gobierno de Dios; Lo hizo para darnos vida abundante, con propósito; Lo hizo para librarnos de la condenación eterna en el infierno y darnos vida eterna en el cielo.
NADIE QUITA SUS PROPIOS PECADOS SIN LA SANGRE DE JESUS
Romanos 3:23-25. Toda persona es pecadora delante de Dios y por esta razón está separada de Dios, de sus bendiciones y de la Vida que él da.
Solo por la fe en la sangre derramada de Jesús es que podemos ser rescatados de esa vida de pecado y ser presentados limpios de pecado delante de Dios.
Nosotros no podíamos quitar nuestros pecados, pero Jesucristo si los ha quitado por su sangre derramada muriendo en la cruz. Efesios 1:7.
NADIE DESTRUYE LAS OBRAS DEL DIABLO SINO JESUCRISTO
Colosenses 1:13,14; Colosenses 2:15. En la cruz sucedieron dos hechos de total importancia. Uno, como ya hemos visto anteriormente, el pecado de todos los hombres quedó allí clavado. Dos, satanás y todos sus demonios fueron allí vencidos.
Por estas dos razones es que Jesucristo siempre fue tentado para no ir a la muerte de cruz. El mismo satanás lo tentó tres veces; Pedro fue usado por satanás para animar a Jesús a no ir a Jerusalén a morir en la cruz; los líderes religiosos de su época, acompañados de una multitud, decían a Jesús cuando lo crucificaron, que se bajara de la cruz.
Nosotros no podíamos deshacer las obras del diablo, pero Jesucristo sí lo hizo derramando su sangre y muriendo en la cruz. Lo que parecía una derrota y el fin de la obra de Dios entre las personas, fue una victoria y el inicio de la maravillosa obra de salvación de Dios a la humanidad. Se cumplió la palabra de Dios dada al principio de los tiempos a Adán y a Eva y que está recogida en Génesis 3:15, cuando Dios declaró que el diablo heriría en el pie al Salvador pero que el Salvador le asestaría al diablo un golpe mortal en la cabeza, ¡aleluya!
JESUS LO HIZO PORQUE TE AMA
Jesucristo ha derramado su sangre y ha muerto en la cruz por nosotros.
Jesucristo ha quitado nuestros pecados porque nos ama, Apocalipsis 1:5; Romanos 5:8. Jesucristo ha destruido las obras del diablo por nosotros, porque nos ama, para hacernos bien, Hechos 10:38.
ESTAMOS PROTEGIDOS Y SEGUROS
Efesios 1:19-22. Cuando creemos en la Supremacía de Jesucristo (su divinidad, su encarnación, su muerte, resurrección y ascensión), ciertamente estamos bajo su gobierno.
1ª Juan 5:18; 1ª Juan 1:7. Cuando confesamos nuestros pecados y vivimos en santidad, el maligno no puede tocarnos.
PODEMOS CRECER Y DAR FRUTO
1ª Pedro 2:24. Nosotros, por la obra salvadora de Jesucristo, podemos vivir una vida de rectitud delante de Dios y podemos vivir haciendo el bien a los demás.
Podemos madurar en nuestra vida y dar fruto. Y cuando en algo no somos suficientes, cuando en nosotros mismos no podemos y no llegamos, somos sanados por él. El es nuestra fuerza, Él es nuestro recurso. ¡Aleluya!
