Mateo 26:41
El Señor Jesucristo nos advirtió que estuviésemos muy atentos a las tentaciones para no caer en ellas, atentos para no caer en la seducción y pecar. Dios nos ha dado una nueva vida, venida de él, para vivirla en abundancia y plenitud, a su servicio, en un plan que él diseñó para nosotros, y la tentación viene para que este plan se estropee.
La tentación viene a presionar en aquellas áreas de nuestra vida que todavía no hemos rendido al señorío de Jesucristo; viene a tentarnos en aquellos deseos de nuestra vieja naturaleza carnal, Santiago 1:14.
Es el enemigo de nuestra salvación, el diablo, el tentador, quien nos tienta, Mateo 4:1,3. No es Dios quien nos tienta para hacernos caer en pecado porque Dios no es malo, Dios es bueno, santo, siempre santo y perfecto, Santiago 1:13. Cuando siendo tentados caemos en pecado, éste generará en nosotros muerte; algo de todo lo maravilloso que Dios está haciendo en nosotros se dañará, incluso si no ponemos remedio, se perderá, Santiago 1:15.
La oración, la comunión con Dios, nos libra de caer en la tentación.
Porque no somos fuertes en nosotros mismos para sostener nuestra vida en Dios y nuestro servicio para Dios. Estamos dispuestos pero somos débiles.
Ahí en nuestro tiempo de oración somos fortalecidos, en medio de nuestras debilidades, para no desmayar y que podamos seguir adelante en el propósito de Dios. Allí en Getsemaní Jesús fue presionado a lo sumo, y mientras oraba fue fortalecido para no abandonar y seguir en el plan salvífico de Dios conforme a su voluntad. Es por el sacrificio de Jesucristo que nosotros podemos ser salvos, somos el fruto de su aflicción. Si Jesús se hubiera rendido no habría salvación. Aquella noche de oración en el Huerto de los Olivos lo fortaleció para hacer la voluntad del Padre.
Cuando caminamos sujetos a Dios en obediencia a su Palabra y decimos no a la tentación, entonces vencemos, el diablo huye de nosotros, Santiago 4:7.
En medio de las presiones, ora para no caer en tentación. Ora para ser fortalecido, no rendirte y seguir adelante. Ora para seguir unido a Jesucristo y dar el fruto de tu vida de fe y servicio.
