Juan 7:38,39
Jesucristo ya no está con nosotros con un cuerpo humano como estuvo en aquel tiempo. Sin embargo él nos dio la promesa de estar con nosotros, Mateo 28:20. Esta promesa se hace posible y se cumple porque toda persona que cree en Jesucristo recibe en su interior la presencia del Espíritu de Cristo, el Espíritu de Dios, el Espíritu Santo. Y las mismas obras que Jesucristo hacía en la gente que le creía son las obras que hoy el Espíritu Santo hará, en el Nombre de Jesucristo, en aquellas personas que le crean. ¡El Espíritu Santo será en ti un río corriendo de agua viva!
El Espíritu Santo suministrará en ti vida de parte de Jesucristo. ¡El Espíritu Santo te vivifica! (Romanos 8:11).
El Espíritu Santo te dará la nueva vida como hijo de Dios, Juan 3:5-7. Así tendrás seguridad de que ahora Dios es tu Padre Celestial, de que ya no estás bajo la influencia y poder del diablo, y de que cuando partas de este mundo irás al cielo con él.
El Espíritu Santo te vivifica con una nueva vida como hijo de Dios, que se hará vida eterna con Dios.
El Espíritu Santo te dará la vida abundante, Juan 10:10. Eso quiere decir que irá suministrando a tu vida todos los beneficios de la victoria de Jesucristo. Salmo 103:2-6.
En cada necesidad, en cada esfuerzo, en cada trayectoria, en cada objetivo, en cada decisión, en cada necesidad, en cada dificultad, en cada presión de los adversarios, allí estará el Espíritu Santo aportando a tu vida lo que necesites en base a la victoria de Jesucristo.
¡El Espíritu Santo es tu Ayudador!
El Espíritu Santo puede hacerlo porque está vivo y es la Vida; es de verdad y es la Verdad; es Todopoderoso y de él son todos los recursos. El Espíritu Santo quiere hacerlo porque es Dios y es Misericordioso.
La promesa es que él está con nosotros siempre y no nos deja ni nos desampara.
El camino a los ríos de vida del Espíritu es la fe y la comunión con el Espíritu Santo.
