No solo de pan

Bienvenido a mi blog. De forma sencilla puedo decirte que para mí Jesucristo es la vida. Siempre le estaré agradecido por el día en que llegó a mi vida y me ayudó a creerle. Cada día encuentro en la oración y en sus enseñanzas aliento y dirección. Sé que un día estaré con él para siempre en el cielo. Espero que encuentres en las palabras que escribo inspiración para creerle y seguirle.

2ª Corintios 3:16-18

Donde está el Espíritu del Señor hay libertad. Necesitamos la obra del Espíritu Santo para recibir y vivir en la libertad que Jesús ganó para nosotros muriendo en la cruz y resucitando de la muerte.

Primero, donde damos lugar al Espíritu del Señor, allí se produce la salvación. Cuando creemos en Jesucristo y que murió derramando su sangre para perdonar nuestros pecados y resucitó de la muerte, allí viene el Espíritu Santo para traer salvación y morar en nuestro interior.
Allí se produce el primer cambio, la regeneración, es decir el nuevo nacimiento.

Segundo, donde dejamos trabajar al Espíritu del Señor, allí se seguirán produciendo cambios. ¡Cambios necesarios para seguir siendo verdaderamente libres y disfrutar la vida abundante!
Allí se produce la santificación, es decir el proceso de transformación a la imagen de Jesús. Estos cambios suceden cuando pasamos tiempo en su presencia. Los cambios que nos propone el Espíritu Santo son para hacernos libres. Necesitamos cambiar. Y para experimentar cambios verdaderos necesitamos pasar tiempo en la presencia y compañía del Espíritu Santo.
Y necesitamos dejarnos llenar y guiar por el Espíritu Santo (Efesios 5:18).
Nuestra naturaleza carnal no rendida al señorío de Jesucristo y la seducción del mundo pueden hacernos perder el control de nuestras palabras y actos. Por eso debemos dejar que el Espíritu Santo nos llene y nos controle.

Busquemos al Señor, como el sediento busca el agua, hasta que nos encontremos con él y seamos llenos del Espíritu, Salmo 42:1,2; 63:1.

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