Hechos 2:38-47
Efesios 5:15-18
Ciertamente la llenura del Espíritu es la más poderosa de las ayudas para el cristiano. Después de la primera llenura del Espíritu Santo sobre los creyentes, la iglesia comenzó a “vivir” como iglesia. Perseveraban en la Palabra, en la oración, en la santidad, en el amor fraternal y comunión, y en dar testimonio de la salvación en Jesucristo.
Necesitamos ser llenos constantemente del Espíritu Santo, y no solo enmarcando su llenura en recibir poder para testificar de Jesucristo, sino en ser llenos para vivir como agrada al Señor, para andar como es digno del Señor. Ser llenos del Espíritu Santo para la vida cristiana abundante y poderosa.
Los tiempos son malos y muy difíciles. No es fácil la vida del creyente y seguidor de Jesucristo. Se enfrenta a sus propias debilidades, a las necesidades de la vida, y a la presión de un mundo que por causa del pecado vive influenciado por el maligno.
Aun así debemos de tener nuestra confianza puesta en Jesús, en quien está nuestra seguridad para vivir por cuanto él ha vencido al mundo, Juan 16:33. Jesucristo nos da su victoria para que podamos caminar en ella y no nos ha dejado solos, tenemos al Espíritu Santo, el Ayudador.
El Espíritu Santo quiere llenarnos vez tras vez para ser nuestra ayuda poderosa para vivir en estos tiempos malos. El Espíritu Santo quiere llenarnos para ayudarnos a ocuparnos eficazmente de nuestra salvación, a cuidar nuestra forma de vivir para hacerlo en rectitud y libertad, y a entender la voluntad de Dios para vivir amando, en comunión y sirviendo de forma relevante en su reino.