No solo de pan

Bienvenido a mi blog. De forma sencilla puedo decirte que para mí Jesucristo es la vida. Siempre le estaré agradecido por el día en que llegó a mi vida y me ayudó a creerle. Cada día encuentro en la oración y en sus enseñanzas aliento y dirección. Sé que un día estaré con él para siempre en el cielo. Espero que encuentres en las palabras que escribo inspiración para creerle y seguirle.

Efesios 4:14-15

Necesitamos crecer en la nueva vida que hemos recibido. Esto significa que necesitamos madurar espiritualmente. Pero para madurar necesitamos adquirir ciertos hábitos que nos ayuden.

MADUREZ ESPIRITUAL
Colosenses 4:12. La madurez espiritual es ser como Jesucristo; es ser un verdadero discípulo de Jesucristo.
Cuando conocemos a Jesús aprendemos que somos amados incondicionalmente. Al avanzar en nuestra vida como cristianos, es importante seguir creciendo en nuestro conocimiento de Dios y su Palabra.

Ser amados y ser maduros son dos cosas diferentes, Romanos 8:29. Dios te ama, pero quiere que crezcas, que madures espiritualmente; quiere producir en ti cambios necesarios para que puedas disfrutar tu nueva vida y también para que sirvas de ayuda a otros.

¿Cuáles son algunas verdades sobre la madurez espiritual? No es automática. Es un proceso. Requiere una decisión personal de tener disciplina.
Ser un discípulo no es sólo creer en Jesús sino querer ser más como él. Esto nos habla de un proceso en el cual siempre podemos seguir haciendo mejoras para el bien de nuestra vida y de todo lo que hacemos.
Tu fe en Dios, tu perseverancia en la Palabra de Dios (creerla y ponerla en práctica) y tu perseverancia en congregarte, cambiará tu vida. Porque Dios, y su Palabra, hará esa obra maravillosa en ti; tomarás para tu vida decisiones acertadas y la diferencia será evidente, Hechos 11:26.
Si no abandonas el proceso de ser un discípulo, es decir de madurar en tu fe, más disfrutarás la vida plena y más Dios podrá usarte.

HABITOS DE UN DISCIPULO
Colosenses 3:9,10. Debes comprometerte a los hábitos necesarios para la madurez espiritual. La definición de hábito es el modo especial de proceder o conducirse adquirido por repetición de actos iguales o semejantes.

Los hábitos básicos de un discípulo son el estudio de la Biblia, la oración, el compañerismo con los creyentes, la vida dirigida por el Espíritu Santo, servir al Señor, dar, compartir el evangelio.

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