No solo de pan

Bienvenido a mi blog. De forma sencilla puedo decirte que para mí Jesucristo es la vida. Siempre le estaré agradecido por el día en que llegó a mi vida y me ayudó a creerle. Cada día encuentro en la oración y en sus enseñanzas aliento y dirección. Sé que un día estaré con él para siempre en el cielo. Espero que encuentres en las palabras que escribo inspiración para creerle y seguirle.

Juan 17:3

Salvación es relación. La salvación tiene lugar en nosotros cuando creemos en Jesús; en ese primer encuentro con Jesús, donde le conocemos por primera vez y comenzamos a mantener comunión con él. Al Padre le place que le conozcamos, no nos ha salvado para dejarnos solos. Jesús nos enseña que podemos llamar padre a Dios y que podemos tener relación con él; que podemos orar a él con la confianza no solo de que nos escucha sino de que está allí con nosotros, Mateo 6:6. Por creer en Jesús y recibirle como el Salvador somos hechos hijos de Dios (Juan 1:12), entramos a esa filiación con Dios, donde es nuestro Padre, para una relación que debe durar hasta el fin, hasta nuestra morada definitiva en el cielo. Y durante nuestra peregrinación por la vida en este mundo no estamos solos. No hemos sido salvados para ser dejados solos, no hemos sido dejado huérfanos, Juan 14:16-17. Salvación es nacer de nuevo y recibir la presencia en nuestro interior del Espíritu Santo. Para relacionarnos con él, para tener comunión con él, 2ª Corintios 13:14. Es en comunión con el Espíritu Santo que recibimos testimonio de que somos verdaderos hijos de Dios, Romanos 8:16; y seremos guiados por él para comportarnos como corresponde a haber sido hechos nuevos, Romanos 8:13,14. Y es el mismo Espíritu quien nos impulsa a la comunión con el Padre, Gálatas 4:6; y nos guiará con las enseñanzas de Aquel que es la Verdad y la Vida, nuestro Salvador Jesucristo, Juan 14:26.

En nuestra comunión con el Señor es que encontramos verdadero alivio para toda nuestra vida. El alivio de saber que somos salvos de la condenación eterna, Juan 17:3. El alivio de saber que tengo lugar en el cielo, Juan 14:1,12. El alivio de la certeza de nuestra correcta relación con Dios, al haber conocido a Jesucristo, y de poder vivir una auténtica y fructífera vida a su servicio, Mateo 11:27-30. El alivio de saber que Dios Padre no es indiferente a mis necesidades y en mi comunión con él, poniéndolo en el centro de mi vida y voluntad, él cuidará de mí, Mateo 6:33. El alivio de saber que no estoy solo en este mundo de sufrimientos, Juan 14:25-28; 16:33. El alivio de que he recibido una nueva vida que es conducida hacia una plenitud que nadie me puede dar, Juan 10:10,16:24.

Salvación es relación, y relación es verdadero alivio.

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